Las margaritas se deben regar de manera esporádica, ya que aguantan bastante tiempo con el sustrato en buen estado. Suelo. Las margarita crecen mejor en suelos bien drenados y ricos en materia orgánica. Evita los suelos arcillosos o compactos que pueden retener agua y provocar la pudrición de las raíces.
La floración se inicia en mayo y se mantiene durante todo el verano. Una de las especies más habituales es Leucanthemum vulgare, muy silvestre y de mucho vigor, ideal para jardinería de bajo requerimientos. Muchas de estas margaritas comienzan a florecer en primavera y no cesan hasta bien entrado el otoño.
Funcionan muy bien a pleno sol, o en semisombra.