Delosperma cooperi

Resiste la sequía, la contaminación urbana, el calor, el frío y las heladas, y es capaz de vivir en todo tipo de suelos siempre que drenen bien.

Necesita sol para florecer con fuerza y de forma prolongada.

El suelo ha de ser pobre en materia orgánica, suelto, incluso arenoso o pedregoso, y con excelente drenaje; admite los suelos calizos.

No requiere aportes de abono. 

El riego debe ser escaso o moderado, y siempre dejando que el sustrato se seque entremedias. Está adaptada para soportar temporadas sin agua, sobre todo en las zonas de costa, pero si el verano es seco precisará riego. 

Resiste las plagas y enfermedades, pero sufre notablemente con los encharcamientos. 

No necesita poda.